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MARCA PERSONAL Y COMUNICACIÓN: NEXO ESTRATÉGICO

octubre 31, 2017 10:17 am by: Categoría: Tu Marca Personal Deja un comentario A+ / A-

Marca Personal y Comunicación. Vladimir Estrada en Pruébate Magazine

Marca Personal y Comunicación: Dos elementos que van de la mano

Saludos cordiales, amigo lector. Nuevamente contigo en Pruébate Magazine, regresando al contacto tras varios meses de ausencia involuntaria, para continuar proponiéndote en este prestigioso medio, temas de conversación, aprendizaje y crecimiento compartido sobre la comunicación en el personal branding y en el liderazgo gerencial de las organizaciones del siglo XXI.

Hoy traigo a tu consideración, como parte del desarrollo temático secuencial que voy efectuando en este espacio, un tema de importancia crítica: la relación imprescindible y estratégica entre marca personal y comunicación, dos componentes de una espiral virtuosa que deben ser gestionados de modo integrado si se pretenden resultados positivos, como lo veremos de inmediato.

En mi trabajo ¿Qué “se hace” con la marca personal? la he definido como “…un conjunto de atributos personales diversos y la huella que se deja en el entorno gracias a ellos y su expresión/manifestación en forma de valor aportado (o de su ausencia); atributos cuya índole (tanto de forma particular como integrados) define el modo en que esa persona marca a/en su entorno a partir de lo que ella es, la forma en que actúa, y el tipo, nivel y calidad de los resultados que obtiene. Y con todo ello, la persona en cuestión impacta en los diferentes contextos en los cuales se desenvuelve, y deja en ellos su huella, recuerdo, impronta y legado”. Esta formulación conceptual deja claro el enfoque de impacto externo de dicha marca; porque en mi opinión (y la de muchos otros colegas que trabajan el tema), solo así puede ser correctamente entendida, desarrollada y gestionada.

La marca personal marca a las personas. Eso es un hecho incontrovertible y de diccionario: marcar significa actuar sobre alguien o algo imponiéndole carácter o dejándole huella moral (y ese algo aquí solo puede interpretarse, a mi juicio, en dos sentidos: como algún tipo de agrupación o comunidad integrada por más de un alguien, o en menor medida, como la obra de alguien que de uno u otro modo, lleva su huella y deja su marca -por ejemplo, una pieza literaria-; para impactar a nivel moral, a su vez, sobre alguien). Y como siempre ha estado claro, la huella moral de que se trata todo esto solo puede marcar a personas.

La forma de marcar así como el impacto de esa marca, tienen, necesariamente, una base comunicacional

Vivimos comunicándonos (en todos los sentidos, momentos, etapas y ámbitos que pueda abarcar este concepto tan macro). No existen procesos de interacción humana que no impliquen o requieran algún tipo, nivel y calidad de comunicación. Y salvo eventuales y atípicas excepciones, todo cuanto hacemos en tales interacciones tiene alguna clase de objetivo asociado a impacto: queremos darnos a conocer, caer bien, impresionar favorablemente, expresar pensamientos, sentimientos o emociones, obtener uno o más resultados inmediatos o mediatos de carácter práctico cuyo logro depende en alguna forma y medida de quien interactúa con nosotros, abrir espacios de contacto posterior, dejar recuerdos positivos, destacar, trascender… y un infinito etc. Y cada una de estas u otras aspiraciones implica y requiere uno o más modos de marcar al público correspondiente, lo cual es imposible sin que la comunicación se constituya en la vía expresiva y el trayecto imprescindible para la gestión relacional de la marca personal y de su impacto.

La forma más efectiva y la única ineludible, de dar a conocer lo que somos, hacemos y logramos (es decir, la esencia de nuestra marca personal), es la comunicación. Comunicamos desde nuestra forma de vestir, de caminar, de sentarnos, de gesticular, de proyectar la voz, de mirar o no mirar al interlocutor, de insistir, de callar, de espaciar las palabras, de respirar, de mirar alrededor. Comunicamos con nuestro olor, con nuestro peinado, con nuestra presencia o ausencia, con nuestro trato cercano o distante, con nuestro estilo, con la mayor o menor afectividad de nuestras expresiones. Con nuestra riqueza o pobreza intelectual. Con nuestras manifestaciones emotivas, con la sorpresa que manifestamos cuando toca o no toca. Con nuestro nivel de información o de desinformación. Con nuestros modos de escribir y de leer (y esto último, no solo en presencia ajena -en cuanto a velocidad, concentración, etc.-, porque lo mucho o poco que demostremos conocer acerca de lo leído, también comunica, y mucho). Con el dominio (profundo, intermedio o pobre) que manifestamos sobre los temas que proponemos o nos son propuestos. Con las demostraciones de lo que nos gusta o nos desagrada, de lo que nos mueve o nos deja indiferentes, de lo que nos motiva o nos aleja. Con nuestras intervenciones y su oportunidad (o la falta de ella). Con nuestras buenas o malas maneras de hacer lo que sea que hagamos, especialmente en momentos y espacios de socialización.

Y lamentablemente, muchas veces no nos percatamos de qué y cómo y cuánto comunican muchas de estas cosas acerca de nosotros y nuestro ser/actuar/lograr; o sea, nos perdemos la oportunidad de gestionar nuestra marca personal desde nuestra forma de comunicarnos y comunicarla.

Y he dicho en todos los casos “comunicamos” (presuponiendo, como debe ser, el carácter al menos bidireccional de este proceso), porque, aunque no nos percatemos, es muy difícil y hasta raro que no recibamos algún tipo de respuesta a nuestros mensajes verbales o no verbales: respuestas de cualquier índole, magnitud, color, calor, intensidad y alcance, a veces imperceptibles y otras muy claras, evidentes, y hasta explosivas. El problema es que muchas veces no las captamos, o no las decodificamos, interpretamos y analizamos adecuadamente; y eso limita mucho nuestras posibilidades de marcar como deberíamos, podríamos y desearíamos hacerlo.

¿Cómo abordar el asunto? ¿Cómo gestionar la comunicación de tu marca personal?

Lo primero que se me ocurre proponerte al respecto, lo he desarrollado con cierta amplitud en mi trabajo de 2016 Marca personal: construir voz propia y expresarse desde ella, que es además el epílogo del libro colectivo Territorio de Marca Personal, publicado por Soymimarca. Porque el primer gran requerimiento para una comunicación efectiva y pertinente de tu marca personal es tu autenticidad al ser, hacer, lograr, y comunicar todo ello. Pero, además, cultivar y desarrollar tu voz propia (el verdadero y legítimo idioma de tu marca personal) te permite y prácticamente te obliga a cultivar y desarrollar la propia marca, teniendo en cuenta que ella es un resultado de todo cuanto eres, haces y logras; y que en todo ello, de uno u otro modo, tú comunicas.

Por otra parte, urge que desarrolles al máximo posible, y de forma creciente/permanente, tu capacidad de recepción, análisis e interpretación de los mensajes provenientes del entorno (y no solo de lo que se conoce como escucha, aún en el sentido más amplio y “extrasensorial” del término -a modo de ejemplo, el que utiliza Marcovitch en 2002, citado por Francisco Esteban (quien me honra con su amistad) y Begoña Román, en su excelente libro de 2016 titulado ¿Quo Vadis, Universidad?, al plantear en la página 59 que (“…la escucha a la realidad y su posterior auxilio es una característica propia de la idea de universidad”).

¿Por qué urge tal desarrollo de tu capacidad receptiva/analítica/interpretativa? Pues por lo siguiente: no hay forma de que comuniques con efectividad y pertinencia tu marca personal y el valor que ella puede aportar, sin tener muy claro lo que tu entorno requiere de ti, o sea, de ella (considerando su integración: lo que tú eres, haces, logras, y el impacto de todo ello allí afuera, basado, obviamente, en algo llamado resultados). Si no sabes “escuchar” como debes, no estarás en capacidad de interpretar qué resultados espera tu entorno de ti, ni podrás configurar la oferta de tu marca personal para satisfacer dichas necesidades; tampoco comunicarle que la tienes disponible, de un modo que él lo capte de forma inequívoca, sepa diferenciarlo (diferenciarte) de otras muchas ofertas existentes, y actuar en consecuencia.

Y aquí entra en juego algo que me gusta denominar la espiral virtuosa (concepto que he trabajado aplicado al tema Marca Personal y Emprendimiento, pero cuya esencia me resulta muy pertinente en este tema, con los ajustes de lugar). Te lo propongo.

Cuando mejoras tus diferentes desempeños, como parte y como fruto de tu proceso de personal branding, esas actuaciones y conductas mejoradas comunican muchas cosas a tu entorno: que has crecido, que has elevado tu nivel competencial, que estás en mejores condiciones de aportar más y mejor valor, que eres más competitivo, etc., etc. Y el entorno, por supuesto, te responde positivamente, de múltiples formas: aquí te recomiendo que des una mirada exhaustiva al excelente post de mi amiga y colega Eva Collado Durán, prestigiosa, reconocida y muy popular experta en estos temas, en el cual nos propone un grupo de Indicadores de que nuestra marca personal funciona en la vida real.

Ese flujo comunicacional entre tu marca y tu entorno define para ti nuevos y más exigentes estándares de desempeño: una vez que has logrado posicionarte en un nivel competitivo, se te pedirá más y no podrás ofrecer menos, so pena de perder el espacio conquistado. Ello implicará para ti nuevos procesos de mejoramiento y crecimiento (que evolucionarán a continuos), junto a nuevas y mejores maneras de comunicarlo al entorno -al cual irás también educando en el proceso-. Entorno que, a su vez, aprenderá de ti, de tu propio crecimiento y  de tu comunicación de marca, e incorporará nuevos modos de ser, hacer y lograr a través del valor que tú le aportas, así como nuevas formas y estilos de comunicarte las demandas nuevas que le vayan naciendo en tales procesos de desarrollo y de asimilar tus nuevas y diferentes respuestas/propuestas/soluciones. Y la espiral irá ascendiendo, quedando tú y tu entorno, en cada nueva espira, en un nivel superior. Así,  ciclo tras ciclo, nivel tras nivel, tu marca personal irá convirtiéndose en un modelo de cómo marcar comunicando y comunicar marcando.

¿Qué comunicar desde y con tu marca?

Todo. Lo que eres. Lo que haces. Lo que logras. Lo que quieres ser, hacer y lograr por y para tus públicos, a corto, mediano y largo plazo. Lo que crees acerca de cómo puedes ayudarles y hacer por ellos. Lo que necesitas saber de ellos para poder servirles y ayudarles más y mejor. Las características y el potencial resolutivo del valor que les aportas hoy y les puedes aportar mañana, junto a los mecanismos a través de los cuales pueden aplicarlo en sus procesos de desarrollo. Y sobre todo (dentro de los límites de la lógica, la racionalidad y la decencia) todo lo que del ser humano, familiar y social, y de la buena persona que tú eres, pueda ser útil para que tu entorno te visualice como tal, y le haga percibirte, sentirte y valorarte como alguien cercano y accesible, como “uno de nosotros”.

Un punto final, en modo cita (de mi trabajo Cómo usar un blog en modo branding personal), para potenciar la calidad y la efectividad de tu comunicación de marca personal:

“Para pasar de lo aparente a lo real, y lograr que sea una comunicación agradable, productiva y provechosa para todos los involucrados, el proceso debe basarse en, al menos, dos factores críticos:

  • Asunción asertiva y empática de la situación y necesidad propia y del otro: La asertividad y la empatía son contrarios dialécticos: se excluyen y se presuponen. Ser asertivo te concentra en ti sin excluir al otro; ser empático te enfoca en el otro sin descuidarte a ti. Y desde tal aparente dicotomía, puedes colocarte y ayudar al otro a colocarse en una excelente posición para comunicar excelentemente.
  • Significados compartidos: Si tu audiencia no entiende de qué estás hablando, será difícil que mantenga el interés, que termine de leerte, y mucho más, que te responda. Cuando dices verde, tu lector debe leer, entender e interpretar verde, no verde claro, verde oscuro o verde olivo. Y mucho menos, “verdecito”. Simplemente, verde. Los matices, después (si hace falta)”.

Está claro, ¿verdad?

Amigo lector: Espero haberte aportado algunos elementos de interés sobre este tema estratégico de la comunicación de tu marca personal, sobre el cual continuaremos conversando aquí durante un buen tiempo. Dentro de algunos días, estaré nuevamente contigo en este espacio, para que compartamos sobre algo tan importante y crítico como la coherencia en tus procesos de gestión y comunicación de marca. En ese post, te propondré y analizaré contigo cómo Comunicar tu marca: convertirte en tu mensaje.

 

GRACIAS POR LEER ESTE POST.

ESPERO VUESTROS COMENTARIOS.

SALUDOS,
VLADIMIR ESTRADA

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Acerca de Vladimir Estrada

VLADIMIR ESTRADA Cubano, padre, habanero. Vivo y trabajo en República Dominicana desde 2007. 32 años de carrera profesional. Profesor universitario desde 1994, en las áreas de Administración, Educación, Psicología Organizacional y Comunicación Corporativa, a nivel de grado, postgrado y educación continuada. Consultor gerencial, académico y político. Asesor de Personal Branding. Comunicador. Blogger. Trabajo como Director del Programa de Profesionalización de la Función Docente en la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), y docente de Comportamiento Organizacional para la Universidad ISA. Asesoro y corrijo Trabajos académicos hasta el nivel de Maestría, y textos diversos en el ámbito organizacional.Soy autor de unos 400 poemas, algunos publicados en la web, varios en dos antologías internacionales (Diversidad Literaria, España, 2014, y Editorial Santuario, Santo Domingo, 2015). Escribo ensayo, manuales didácticos, artículos de carácter académico y general, algo de cuento y relato, y trabajo en mi primera novela. Compositor de música popular, con más de 140 temas originales en diversos géneros (bolero, balada, bachata, merengue, salsa y pop).

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