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ETIQUETA: ¿DISTINCIÓN O RESPETO?

junio 27, 2017 10:00 am by: Categoría: Protocolo Personal, Tu Saber Estar Deja un comentario A+ / A-

Etiqueta distinción o respeto. Belén Egea para Pruébate Magazine

Cada vez es más habitual utilizar el término protocolo para referirse a cuestiones propias de la etiqueta. En más de una ocasión hemos tratado de aclarar las diferencias entre ambos términos haciendo especial incidencia en el hecho de no reducir el significado del término protocolo, que de forma genérica abarcaría otros aspectos relacionados con el ceremonial y la organización de actos. Pero, además, ese mal uso no solo perjudica al término protocolo sino que ensombrece al de etiqueta, cuyo uso no debemos perder. Para ello necesitamos aclarar cuáles son esas cuestiones de las que se hace cargo y ser precisos a la hora de utilizar este término.

Según la definición de la Real Academia Española (RAE), etiqueta sería en su primera acepción: “Ceremonial de los estilos, usos y costumbres que se debe guardar en actos públicos solemnes.” En su segunda acepción lo define como: “Ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privada, a diferencia de los usos de confianza o familiaridad.” Refiriéndose a la expresión “de etiqueta”, en su segunda acepción, la RAE habla de “Dicho de un traje masculino: Requerido para actos solemnes.”

Es probable que, si buscamos precisión, estas definiciones no nos aclaren del todo a qué nos referimos los profesionales de protocolo cuando hablamos de etiqueta. Por eso recupero la definición que me ofreció en su momento la Escuela de Protocolo de Aragón que es la que sigo utilizando por considerar que es de las que mejor se ajusta al significado de etiqueta: “Conjunto de normas referidas a los usos y costumbres que deben observarse en el desarrollo de todos los actos y ceremonias. Desde cuál es el atuendo adecuado para la ocasión hasta cómo comportarse.”

A partir de esta definición podemos ir aclarando y desmontando algunos de los errores que se cometen al utilizar el término etiqueta atribuyéndole potestades que no le son propias.

Las “leyes” de la etiqueta

Así como en protocolo existe una normativa legal vigente que nos dice cómo debe ser la precedencia de autoridades en los actos oficiales o el orden que deben seguir y cómo se deben colocar las banderas, en cuestiones de etiqueta no existe una normativa legal que nos obligue a comportarnos de una determinada forma en un acto. Sin embargo, por los comentarios que aparecen en ocasiones en la prensa parece que es más grave vestir de blanco en una boda (si no eres la novia) que colocar las banderas atendiendo a criterios estéticos en vez de respetar la ley de banderas correspondiente.

La etiqueta se basa, por tanto, en usos y costumbres que suelen estar relacionados con la naturaleza del acto y con los deseos del anfitrión del mismo. Es decir que si nos invitan a una boda ibicenca tendremos que ir vestidos de blanco para respetar la ambientación del acto y atender las peticiones de nuestros anfitriones.

Etiqueta y sentido común

Siguiendo con el ejemplo de las bodas deberíamos tener claro que la principal norma a seguir sería la de tratar de no eclipsar a los novios, quienes deberían tener todo el protagonismo ese día -salvo que ellos, como anfitriones, decidan otra cosa-, por tanto, no se trata tanto de ir o no de blanco si no de actuar de forma discreta, tanto en lo que se refiere a vestimenta como a comportamiento. Y, en esa discreción, se entiende el tratar de ir acorde al tipo de celebración que hayan elegido los novios según el lugar, la fecha, la hora…y, si nos surge alguna duda respecto a la etiqueta a seguir, siempre es mejor preguntar a los anfitriones.

En cuestiones de etiqueta debería ser fundamental el respeto mutuo, tanto de los anfitriones hacia sus invitados, tratando de no exigir requisitos imposibles de cumplir, como por parte de los invitados, quienes deberían tratar de atender las peticiones de los anfitriones del acto siempre que estas sean razonables.

Nuevos usos y costumbres

Es evidente que los usos y costumbres pueden ir variando con el tiempo. Así prendas como el chaqué, el esmoquin, o el fracindumentaria recomendada en ceremonias y actos solemnes– no comenzaron a usarse hasta el siglo XIX sustituyendo a otras prendas o trajes de ceremonia de épocas anteriores. También formas de saludo como el besamanos o la reverencia son cada vez menos frecuentes, se reducen únicamente a determinados actos solemnes, e incluso en éstos, son practicados cada vez por menos personas, generalizándose frente a ellos el ya casi universal apretón de manos. Sin embargo, tampoco podemos olvidar que, para considerar un hábito como costumbre, éste tiene que repetirse con frecuencia y ser practicado por todo un grupo social o comunidad. La apetencias o gustos personales no pueden modificar de un día para otro las costumbres establecidas, la modificación de las mismas solo es posible si se da forma natural, continuada y por consenso.

Conocer y respetar los usos y costumbres de diversos grupos sociales y comunidades es fundamental para quienes cumplen la etiqueta con el propósito de favorecer una interacción social positiva donde fluya la convivencia.

Vestir de etiqueta

Si bien es cierto que de forma genérica la etiqueta se refiere al comportamiento que se debe tener en un acto o ceremonia, la acepción referida a la forma de vestir en los mismos va ganando terreno hasta el punto de identificar exclusivamente la etiqueta con la indumentaria. Es probable que esta identificación se deba a que la indumentaria es la parte más visual y llamativa de la etiqueta de un acto, y la que nos identifica a primera vista con un determinado grupo.

Siendo aún más específicos, como norma, identificamos la etiqueta requerida en actos y ceremonias solemnes con las siguientes prendas del vestuario masculino: Traje oscuro; Esmoquin; Chaqué; y Frac. Adecuándose cada una de ellas al tipo de acto (más o menos solemne) y horario del mismo (mañana, tarde, noche). Además, la etiqueta masculina rige la femenina, cuyas equivalencias serían: Vestido corto, por debajo de la rodilla/Traje oscuro; Vestido de cóctel/Esmoquin; Vestido de cóctel/Chaqué; Frac/ Vestido largo. Conocer cuándo y cómo se deben llevar estas prendas no es signo de distinción sino de respeto y de saber comportarse adecuadamente en las situaciones que requieren este tipo de etiqueta. Ante cualquier duda -ya que no todo el mundo tiene que conocer perfectamente estas normas- es aconsejable consultar con profesionales de protocolo, especialistas en cuestiones de etiqueta, y, como ya hemos comentado, con los anfitriones del acto.

Etiqueta en la mesa

Sin duda, el conocimiento de los elementos que forman parte de una mesa y la forma de comportarse en la misma es otro de los temas fundamentales que aborda la etiqueta.

Conocer, saber utilizar y colocar cada uno de esos elementos que componen la mesa; ubicar correctamente a los invitados; o poner en práctica pautas de urbanidad que ponen de manifiesto la buena educación que todo acto social requiere, conforman algunas de las cuestiones imprescindibles a la hora de respetar la etiqueta en la mesa.

En ese conocimiento y saber estar hemos de ser conscientes de que hoy en día hay muchos tipos de mesa, y que nuestro saber estar y dominio de los elementos no reside únicamente en saber -o en empeñarse en demostrar que sabemos- utilizar todos y cada uno de ellos, sino en saber adaptarse a cada circunstancia sin perder la buena educación.

¿Distinción o respeto?

Para finalizar, tan solo apuntar que quien pretende utilizar o renunciar a la etiqueta considerándola signo de distinción y no de respeto, pone de manifiesto su desconocimiento o mal uso de la misma, perdiendo, además, la magnífica oportunidad que esta nos brinda de hacernos “brillar sin necesidad de apagar la luz de los demás”.

El verano ya está aquí, si quieres conocer algunas recomendaciones de buenos modales, urbanidad, etiqueta,… en esta época del año, no dejes de leer el artículo “Protocolo de verano” escrito por Belén Egea.

GRACIAS POR LEER ESTE POST.

ESPERO VUESTROS COMENTARIOS.

SALUDOS,
BELÉN EGEA.

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Acerca de Belen Egea

Licenciada en Filosofía y Letras y especialista en Historia del Arte y Postgrado en Gestión de Patrimonio Cultural por la Universidad de Zaragoza. Especialista Universitario en Protocolo y Ceremonial del Estado e Internacional por la Universidad de Oviedo y Escuela Diplomática de Madrid. Experto Universitario en Protocolo y Ceremonial por Escuela Internacional de Protocolo de Aragón y la Universidad Miguel Hernández de Elche.

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