miércoles , 20 septiembre 2017

Home » Tu Lenguaje Corporal » EL LENGUAJE CORPORAL EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO

EL LENGUAJE CORPORAL EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO

julio 13, 2017 10:00 am by: Categoría: Tu Lenguaje Corporal, Tu Marca Personal Deja un comentario A+ / A-

Lenguaje corporal entrevista de trabajo. Merce Roura Pruébate Magazine

Muestra todo tu potencial y aumenta tus posibilidades de éxito

Hazte una pregunta importante : Si te vieras, ¿te contratarías?

Lo digo porque a menudo nos cuesta hacer ese ejercicio de mirarnos a nosotros mismos como miraríamos a otro en la misma situación y tomar decisiones. No se trata de juzgarte severamente, sino de invertir un tiempo en ti mismo haciendo un DAFO para conocer cuáles son tus fortalezas y tus debilidades, asumirlas todas y aprender a sacarles partido…

Ser natural no es presentarse a la entrevista y admitir de buenas a primeras que somos un desastre con los horarios o, casi peor todavía, decir que somos muy ordenados y seguros de nosotros mismos y presentarnos con el cabello revuelto. Ser natural es el resultado de un trabajo interior exhaustivo para conocerse a uno mismo y abrazar todo aquello que nos asusta reconocer para aprender de ello. Siempre he tenido claro que sin aplicar la inteligencia emocional, el estudio de tu forma de comunicar y de tu lenguaje corporal no tiene sentido.

No se trata de enmascarar nada, se trata precisamente de brillar, de mostrar todo lo que podemos aportar y evidenciar nuestro valor. Y, sobre todo, no hacerlo sólo en el currículum sino con nuestra presencia y trasladarlo a todo lo que hacemos.

No hay que ser de ningún modo concreto, sólo hay que ser coherente con lo que realmente eres. Cada gesto que hacemos dice algo de nosotros, si no somos conscientes de ello podemos estar lanzando mensajes contradictorios que capte el entrevistador y arruinen nuestras posibilidades de acceder al puesto que deseamos.

Aprender a identificar cómo es nuestro lenguaje corporal para conseguir esa coherencia no debe alejarnos de nosotros mismos, sino conseguir que nos mostremos más auténticos. No es una función teatral sino un ejercicio de autoconocimiento que nos permitirá mostrarnos como realmente somos sin que nuestros miedos nos alejen de lo que queremos. Si eres una persona activa, no merece la pena que lo enmascares  fingiendo que eres la calma en persona, es mucho más útil que encuentres la forma el que tu proactividad y actitud se vean como un valor para el puesto de trabajo. De otro modo, si consigues el trabajo ¿Qué vas a hacer, pasarte la vida en tu puesto tomando tila?

Eres como eres y eso es genial, sácate partido, no pierdas tiempo enmascarándote, invierte tiempo en potenciar lo que eres.

Por eso te pregunto de nuevo : Si te vieras ¿te contratarías?

¿Qué transmiten tus gestos? ¿Qué dice de ti tu lenguaje no verbal? ¿Das un buen apretón de manos?

Vamos por partes. Algo muy importante… La entrevista empieza a primera hora, por la mañana, no cuando entras en el despacho.

Lo digo no sólo porque en la puerta del edificio podrías encontrarte con el director general o con la persona que te va a entrevistar sin saberlo todavía al entrar. Lo comento porque no se trata sólo de erguir la cabeza y el tronco antes de acercar tu mano al entrevistador, tienes que hacer un trabajo previo mucho antes, de mentalización, de visualización en el espacio y entrenarte para sentirte cómodo y relajado y poder mostrarte en todo tu esplendor. Por tanto, antes de llegar, por la calle, paso firme y cabeza alta. Mira de frente y siéntete grandioso, ocupa el espacio que mereces. Nada de andar encorvado y con la cabeza gacha mirando al suelo.

Cuando llegues al lugar de la cita ya deberías llevar puesta la sonrisa, sentirla, adueñarte de ella. Si no puedes sonreír de verdad, me refiero a esa sonrisa que hace arrugas alrededor de los ojos, no la fuerces demasiado, denota nerviosismo.

Presta atención a cómo te sientas en la sala de espera. No sólo por si te ven o hay una cámara, piensa que todo es un ensayo general.

Siéntate relajado, en ángulo recto. Nada de tocarse la cara ni rascarse, algo que, evidentemente, tampoco sería óptimo hacer durante la entrevista.

Es un buen momento para recordar la información que consideras importante transmitir sobre ti y respirar hondo para tranquilizarte. Una técnica de visualización o de anclaje de Programación Neurolingüística puede ser de mucha ayuda para generar el estado de ánimo óptimo. Si no, piensa que puedes y siéntete bien contigo mismo por haber llegado hasta aquí.

Practica en todo momento la posición de poder, erguido, como si un hilo conectara tu coronilla con el techo pero sin mostrarte rígido sino relajado.

Recuerda que en los primeros siete segundos se formarán una imagen de ti por cómo te mueves y la imagen que tienes. Por eso la primera impresión es tan importante.

Muy a menudo, nos encogemos y arrinconamos sin darnos cuenta con nuestra postura corporal y nuestra forma de mirar a los demás, como si buscáramos una trinchera y una coraza. Nos da tanto miedo brillar como hacer el ridículo y entre lo uno y lo otro, nos quedamos a medias. Debemos aprender a recibir y darnos cuenta de que merecemos lo que soñamos. Por ello, la actitud en una entrevista de trabajo es lo más importante, más incluso diría yo que los títulos y las recomendaciones. Mostrar nuestra cara amable, con ganas de aprender, de trabajar en equipo o nuestra capacidad de liderazgo si tenemos que gestionar a un grupo de personas.

Al entrar, ofrece la mano primero a todos y cada uno diciendo tu nombre, mirando a los ojos con actitud de escucha y una sonrisa amable. Sé firme, un buen apretón de manos dice mucho de nosotros. Por ello es importante que no tengas en la mano nada que moleste para ello como carpetas o bolsos, para evitar situaciones incómodas. Ensaya la escena si es necesario, no te sientas ridículo por practicar en casa si es necesario tu lenguaje corporal, al contrario, es una buena forma de aprender y entrenarse.

Mantén el contacto visual con la persona o personas que te entrevisten, si hay más de una, no las descuides. Mira a los ojos sin insistir, para que te sientan seguro y que no ocultas nada, pero no te obsesiones.

Hay que encontrar ese punto en el que nos mostramos confiados pero no «chulos». Siéntate con la espalda apoyada y los brazos relajados en la silla. No te quedes nada en las manos con lo que puedas juguetear o dar golpecitos y poner nervioso al entrevistador por más seguridad que creas que te da.

No te muestres familiar sino cordial, no escondes nada pero debes ser formal porque la ocasión lo requiere. No es aconsejable cruzar las piernas, por si no lo hacemos del modo más adecuado, mantente en ángulo recto y muéstrate tranquilo. No te sientes en el borde de la silla ni escondas los pies debajo.

No te toques la cara ni te frotes las manos. No mires hacia la puerta porque puede parecer que estás deseando marcharte y que la entrevista termine, cuando en realidad lo que buscas es quedarte a trabajar lo antes posible.

No te quedes con el bolso, la carpeta o el maletín en tu regazo ni hagas ninguna postura forzada que no puedas mantener y te haga poner una cara de «no puedo más».

No inclines tampoco los pies hacia la puerta y cuando te hablen, escucha. Tal vez esta sea la parte más importante. Para empatizar con el entrevistador, tienes que escucharle, mostrar que estás interesado en lo que te dice. Hazle preguntas (sin abusar) sobre el tema e interésate por el puesto, sobre todo por lo que puedes aportar tú y aprender en él. No hables sólo de ti y, sobre todo, no hables mal de nadie, ni de tu anterior jefe por más tirano que fuera… Eso muestra una actitud tóxica.

Practica la escucha activa.

No escuches sólo con los oídos sino con tus gestos. Cuando te diga algo que crees que es importante, pon tu cuerpo hacia delante para escuchar mejor y asiente con la cabeza, no en exceso, para que la otra persona sepa que le sigues. Eso no implica que tengas que estar de acuerdo sino que estás entendiendo lo que te comenta. Escucha con los ojos y con todo tu cuerpo. Si tienes mucho dominio de tu lenguaje corporal, puedes adoptar una postura parecida a la del entrevistador, pero no de forma forzada sino como parte del juego de la empatía, es el trabajo que hacen en nosotros las neuronas espejo que nos acercan a los demás y nos ayudan a estrechar lazos.

Piensa que a las personas nos gusta lo semejante y nos asusta lo que no se nos parece. Debes mostrarte auténtico pero capaz de encontrar puntos en común con los demás y comprender el mapa mental del entrevistador.

Fíjate en las palabras que usa y en la entonación que tiene cuando habla. Si previamente sabes quién te va a entrevistar, además de buscar información sobre la empresa en las redes, busca los perfiles del entrevistador y mira qué le interesa. No se trata de inventarte nada ni fingir, pero saber cosas de sus gustos te puede ser útil a la hora de explicarte, saber cómo ve el mundo y qué valores tiene.

No llenes el espacio que hay en la sala ni la mesa con tus objetos y céntrate en estar pendiente de lo que te dice el entrevistador. Fíjate en su lenguaje corporal porque es él quien da por concluida la entrevista. Todos sabemos cuando los demás ponen esa cara de «ya no tengo más tiempo» si le entretenemos en exceso, dejaremos una mala impresión. Los buenos finales nos pueden ayudar a borrar un inicio terrible, por ello, diremos adiós con una sonrisa y daremos gracias con apretón de manos firme como al principio. Ten presente que siempre tenemos que esperar a que él nos ofrezca la mano. No está nada mal decir que esperas noticias suyas, es una forma de reiterar tu interés por el puesto y mantener el contacto abierto.

No te creas que ya ha pasado todo, la entrevista no ha acabado. No te lances hacia la puerta de salida y hagas ningún gesto de «menos mal que terminó». No bajes la cabeza ni te muestres derrotado ni pesimista, mantén el entusiasmo y la formalidad hasta llegar a casa. Puede que creas que todo ha ido mal porque te has equivocado, pero puede que sea una impresión equivocada y el entrevistador esté entusiasmado con tu naturalidad y tu forma de admitir errores o sencillamente admira tu currículum. Por eso, cuando salgas por la puerta, sé igual de precavido que al principio.

No vayas nunca con el piloto automático puesto a una entrevista de trabajo y me atrevería a decir que a nada en la vida, siente cada momento y muéstrate atento a todo lo que pasa. Los pequeños detalles son importantes. Muchos entrevistadores prestan atención a cómo reaccionan las personas a los imprevistos y al hecho de saber mantener una buena conversación. Confía en tu capacidad y en todo lo que puedes aportar.

Si todo lo que he explicado antes se te hace duro de golpe, empieza poco a poco, practicando lo que creas más importante. No fuerces nada, lo que realmente importa es que te sientas cómodo y seas tú mismo, al fin y al cabo, si te eligen, vas a tener que ir cada día a tu trabajo y mostrar quién realmente eres… Por tanto, inventarse un personaje no sería una buena idea.

Empieza a trabajar en ti y tus gestos para que transmitan realmente cómo eres y potencien tu marca personal.

A riesgo de ser pesada, vuelvo a insistir… Imagina que pudieras mirarte a ti mismo a través de un agujerito durante la última entrevista de trabajo a la que fuiste… ¿Te contratarías? ¿Muestras realmente lo mucho que vales? ¿Eres coherente con cada gesto con lo que dices de ti y lo que dice tu currículum?

El éxito no es conseguir un puesto de trabajo a toda costa fingiendo y mostrando en la entrevista a alguien que realmente no eres tú… El éxito es encontrar la forma de mostrar todo lo que vales y brillar sin tener que mentir. Si no conseguimos ese puesto pero estamos satisfechos con lo que aportamos y mostramos, es cuestión de tiempo que el trabajo que soñamos pueda llegar.

 

GRACIAS POR LEER ESTE POST.

ESPERO VUESTROS COMENTARIOS.

SALUDOS,
MERCÈ ROURA

Para ser el primer@ en enterarte de todas las noticias, entrevistas, artículos, consejos… publicados en PRUÉBATE MAGAZINE

¡Suscríbete gratuitamente a nuestro boletín!

índice

En el momento en el que te suscribas recibirás de regalo, a través de tu correo electrónico, el vídeo tutorial: “El saludo: el arte de dar la mano”, por Marina Estacio.

Más información.

EL LENGUAJE CORPORAL EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO Reviewed by on . Muestra todo tu potencial y aumenta tus posibilidades de éxito Hazte una pregunta importante : Si te vieras, ¿te contratarías? Lo digo porque a menudo nos cuest Muestra todo tu potencial y aumenta tus posibilidades de éxito Hazte una pregunta importante : Si te vieras, ¿te contratarías? Lo digo porque a menudo nos cuest Rating: 0

Acerca de Mercè Roura

Mercè Roura. Soy periodista y formadora en comunicación, inteligencia emocional y marca personal. Estudié en la Universidad Autónoma de Barcelona y dediqué unos cuantos años a la radio y la televisión. Aprendí mucho trabajando en programas informativos tratando temas de política y economía. Dediqué más de diez años de mi carrera a moderar tertulias y programas de debate político en la televisión. En 2007 empecé a dar un giro a mi carrera, después de formarme en diversos cursos de oratoria, lenguaje no verbal y marca personal. Descubrí mi vocación por formar y ayudar a las personas a sacar su talento a la luz y conseguir que muestren todo su potencial. Allí empecé mi camino como formadora, una tarea que me apasiona. Actualmente estoy cursando un Máster en Inteligencia Emocional aplicado a la formación. Una de mis grandes pasiones son las palabras. Siempre he pensado que tienen mucho poder y que nos pueden ayudar a cambiar el mundo. Fruto de ello empecé un blog en 2011 que culminó en 2015 con la publicación de un libro “Amo la Imprudencia de mis palabras”.

Deja tu comentario

scroll to top